13 julio, 2018

UNA BONITA DESPEDIDA

Todos los que nos dedicamos a este sector, todos los que tienen a cargo una persona mayor o todos los que conocemos a alguien en esta situación, sabemos que tarde o temprano las personas nos vamos, lo sabemos, hasta el día que llega.

Ese día todo es un poco más duro …. Pero no menos entrañable ….

Hace 3 meses justo hoy va a marchar la Sra. Paquita, va a estar en la Residencia Parque Güell unos años y su familia a querido dedicarle estos escritos, como un homenaje, como una bonita despedida:

… El próximo viernes, 13 de julio, hará ya tres meses que Paquita se marchó … curiosamente ella, que nunca había sido una mujer supersticiosa, quizás por ello eligió irse en viernes y trece … y el próximo vuelve a serlo … ya hace tres meses que no está con nosotros y … ¿sabéis una cosa? ya no hay más viernes 13 en este año 2018 … por eso creo que este próximo viernes sería un buen momento para que pudierais leer este escrito …

El día que nos despedimos de Paquita en el tanatorio, su hija y dos de sus nietos, los dos varones, quisieron leer unos escritos recordando a la “Yaya Paquita” como cariñosamente la llamaban todos en la familia.

Ahora, ellos, quieren compartir con vosotros esos escritos para que podáis conocer un poco más cómo fue ella … cómo sentía … que no era la señora seria que a veces parecía, sino que era una persona sensible y cariñosa, aunque le costaba mucho dejar que se notara …

La primera que leyó fue su hija … aguantó bastante bien pero, al final, se rompió. Iba vestida de cuero, lo cual puede que sorprendiera a más de uno … y lo hizo como un pequeño homenaje a su madre, para demostrar que ella, su madre, siempre había sido una mujer luchadora, muy fuerte, muy arriesgada, quizás más liberal de lo que le tocaba en el momento en que nació y vivió, que no le importaba lo que pudieran decir los demás si ella creía que lo estaba haciendo bien y sobretodo muy segura de ella misma. El escrito que leyó no lo había hecho ella pero cuando lo vió, pensó que reflejaba mucho a su madre y que quería leerlo el día que ella muriera …

Después leyó uno de sus nietos, el más mayor de los dos nietos varones que tenía y al final leyó su nieto pequeño, aquel que llegó cuando ya su marido y ella eran unos “abuelos, abuelos” y que tal vez, por ello, le mimaron más que a los otros nietos que tenían que no quiere decir que le quisieran más porque les querían a todos mucho.

Todos lo hicieron en castellano porque Paquita, aún cuando llevaba en Catalunya un montón de años, no lo hablaba, lo entendía más o menos … pero no lo hablaba. Ella con su marido y si hijo mayor llegaron a Barcelona hace muchos, muchos años, procedentes de un pequeño pueblo de Valladolid y siempre sintieron que Catalunya era su casa …pero la lengua … eso costaba mucho de cambiar y nunca aprendió el catalán …

Aquí están los tres escritos, en el mismo orden en que, aquel día, fueron leídos …

 

LA VIEJECITA MALHUMORADA

 

Cuando una viejecita murió en la Sección para el tratamiento de enfermedades de la vejez en una pequeña clínica cerca de Dundee, en Escocia, todos estaban convencidos de que ella no había dejado nada de valor.

Después, cuando las enfermeras revisaron sus míseras pertenencias, encontraron escrita una historia. Su calidad y contenido impresionaron tanto al personal, que todas las enfermeras querían una copia de la misma.

Una de ellas se llevó la copia a Irlanda. La única herencia que esta viejecita legó a sus sucesores se hizo pública en la emisión de Navidad de las Noticias de la Unión para la Salud Mental de Irlanda del Norte. Esta historia, sencilla pero elocuente, se presentó también con diapositivas.

Así, esta menuda viejecita de Escocia, sin posesiones materiales que legarle a este mundo, dejó escrita la siguiente historia:

-       ¿Qué veis familia? ¿Qué veis? ¿Qué pensáis cuando me miráis? …

-       Una viejecita malhumorada, no demasiado inteligente, de costumbres inciertas, con sus ojos soñadores fijos en la lejanía.

-       La vieja que escupe la comida y no contesta cuando tratan de convencerla : “venga mujer, haz un pequeño esfuerzo”.

-       La viejecita, que vosotros creéis que no se da cuenta de las cosas que hacéis y que continuamente pierde el guante o su zapato …

-       La viejecita, quien contra su voluntad pero mansamente, os deja que hagáis lo que queráis, que la bañéis y alimentéis, solo para que así pase su largo día.

-       ¿Es eso lo que pensáis? ¿Es eso lo que veis? Si es así, abrid los ojos familia.

-       Porque eso que vosotros veis … ¡No soy yo!

-       Os voy a contar quien soy …

-       Cuando estoy aquí sentada tan tranquila, tal como me decís y cuando como porque queréis …

-       Soy en realidad una niñita de 10 años, que tiene padre y madre, hermanos y hermanas, que se aman

-       Soy una jovencita de 16 años, con alas en los pies, que sueña que pronto encontrará un novio …

-       Soy una novia a los 20 y mi corazón da brincos cuando hago la promesa que me ata hasta el fin de mi vida

-       Ahora tengo 25 y tengo mis hijos que necesitan que los guíe y tengo un hogar seguro y feliz

-       Soy una mujer a los 30 y los hijos crecen rápido y estamos unidos con lazos que deberían durar para siempre

-       Cuando cumplo 40 … mis hijos ya crecieron y no están en casa, pero a mi lado está mi marido que se ocupa de que yo no esté triste …

-       A los 50… otra vez, sobre mis rodillas, juegan los bebes y de nuevo conozco a los niños, a mis seres queridos y a mí …

-       Sobre mí se ciernen nubes oscuras … mi marido ya murió y cuando miro el futuro, me da miedo.

-       Mis hijos se alejan … tienen a sus propios hijos

-       Pienso en todos los años que pasaron y en el amor que conocí

-       Ahora soy una vieja … ¡Qué cruel es la naturaleza!

-       La vejez es una burla que convierte al ser humano en un alienado

-       El cuerpo se marchita, el atractivo y la fuerza desaparecen,

-       Allí, donde una vez tuve el corazón, ahora hay una piedra.

-       Sin embargo, dentro de estas viejas ruinas, todavía vive la jovencita.

-       Mi fatigado corazón, de vez en cuando, todavía sabe rebosar de sentimientos.

-       Recuerdo los días felices y los tristes.

-       En mi pensamiento vuelvo a amar y vuelvo a vivir mi pasado

-       Pienso en todos estos años que fueron demasiado pocos y pasaron demasiado rápido,

-       Y acepto el hecho inevitable que nada puede durar para siempre

-       Por eso, abrid vuestros ojos.

-       ¡Familia abrid los ojos y mirad!

-       Ante vosotros no está una viejita malhumorada

-       Ante vosotros ¡ESTOY YO!

 

 

 

YAYA PAQUITA

Yaya,

Te vas pero nos dejas un buen trozo de ti aquí.

Tenías fama de mandona pero yo sólo recuerdo tu lado más cariñoso, desde mis primeros pasos en Salou. Decías: “éste ha de andar cuando cumpla un año y … anduve”!. Suerte del Yayo Satur, que me rescataba a la mínima que te despistabas!

Luego, los veranos en el tragaperras del paseo de Salou, y aquel restaurante self-service donde nos poníamos morados de helados, “pero sólo cuando os acabéis la comida”! decías.

También recuerdo todos los viernes noche en que íbamos con los papás a cenar a vuestra casa y a veces había sorpresa y hasta me quedaba a dormir. Y la Navidades de carne roja, tortilla asada y gambas …

Muchos recuerdos y todos buenos.

Has sido una gran Yaya, y siempre te tendremos en nuestro corazón.

¡Dales un besote al Yayo Satur y a Papá de parte nuestra! ¡Os queremos mucho a todos!.

 

YAYA PAQUITA

¿Qué puedo deciros de la Yaya Paquita que no sepáis ya aquellos que la conocíamos?

Que era una mujer luchadora, simpática, risueña (aunque, a veces, le costaba exteriorizarlo!), que se preocupaba por los demás, …

Sí que podría explicaros algunos recuerdos que tengo de cuando era pequeño e iba a su casa junto con el Yayo y … como sabía que el salmón tenía muchas espinas, siempre me compraba la cola … anda que no lo sabían en la pescadería cuándo iba a cenar su nieto pequeño a su casa!

También podría recordar, viendo la playa, aquellos veranos en Salou. ¡Cómo nos lo pasábamos! ¿Eh, Yaya?

Preparando el “pic-nic” de buena mañana (para después del baño en la playa) … y nuestras caminatas por la tarde, por el paseo, mientras el Yayo veía el fútbol …

O las noches del lunes viendo GRAND PRIX … a ver si conocíamos los pueblos que salían!

De todo esto, pese a que hace ya mucho tiempo, me acordaré siempre …

En estos últimos años también hemos hecho nuestras salidas … ¿Te acuerdas Yaya cuando fuimos al mar a comernos una paella? ¿o a ver los pesebres por Navidad? … y aquel día que comimos los churros con chocolate?

Y como tú decías, en cada salida desde la Residencia, … las casas eran muy altas y había más coches por la ciudad …

Bueno, ahora ya sé que descansas y los que estamos aquí, también estamos más tranquilos.

Así que, allí donde estés, sé que me estás escuchando y, aunque te cueste hacerlo (como he dicho antes), … una sonrisa te sacaré …

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